Un café en la ciudad de Morelia, que Rico.

Cafe de Uruapan

Otra de las tradiciones de Uruapan es el café. Este grano llegó a la región en el siglo antepasado y fue cultivado por numerosas familias debido al auge que ganó después de haber sido laureado en una exposición en Estados Unidos en 1866.

La tradición ya no perdura en muchas familias, las huertas han pasado a la historia y el café fue desplazado por el aguacate.

Actualmente el aroma nos guía por el centro hasta las distintas cafeterías del lugar. No sólo es punto de encuentro entre amigos, es también memoria del pasado. Desde 1910 un establecimiento se mantiene en pié. La familia de Don Agustín Martínez (q.e.d.) sigue cultivando, tostado, seleccionando y moliendo el café. “Café La Lucha” es visita obligada en la ciudad, además de que podrá disfrutar de pasteles, galletas y chocolate hechos a mano.

¿Por qué es especial la bebida? Bueno, se dice que para que un café tome determinadas características hay varios factores que intervienen: altura, clima, calidad del suelo… y como se menciona con la elaboración de la Charanda, el suelo de Uruapan es especial.

A una altura de 1620 metros a nivel del mar y un clima templado-húmedo, la región es ideal para el cultivo del café de variedad arábica, de color verde azulado, de sabor fuerte, cuerpo media y delicado sabor.

Ciudad de Morelia

HISTORIA DE MORELIA  
GUAYANGAREOFueron los matlalzincas quienes poblaron, durante el siglo XIV ó XV, el valle de Guayangareo, actual Morelia, con el consentimiento de un cazonci purépecha. No se sabe, a ciencia cierta, la fecha de su llegada ni quién les concedió este territorio; sin embargo, algunos historiadores coinciden en que se les otorgó como recompensa, por haber participado en la defensa del Imperio Purépecha durante la invasión de los tecos de Jalisco.

Ya instalados en este valle, cuyo nombre significa loma chata y alargada, los matlalzincas recibieron el nombre de pirindas, o sea los de enmedio, por la ubicación del lugar, al cual ellos llamaron Patzinyegui.

En el período virreinal arribaron a este lugar los franciscanos fray Juan de San Miguel y fray Antonio de Lisboa, quienes formaron una escuela que llamaron de San Miguel, donde enseñaban el catecismo, las primeras letras del castellano, música, artes y oficios; a su vez, ellos aprendieron el idioma de los naturales. Con esto, el valle entró en una etapa de notorio florecimiento.